Los básicos siempre están ahí. Una batería, un piano o una guitarra. Aquello que nunca debes olvidar, aquello con lo que te nacieron las ganas de crear, de ser tú y avanzar.

Una guitarra. Sin más. Una púa y buscar los acordes correctos. Dejar que la mente vuelva al origen cuando todo a tu alrededor es un hervidero de ideas. Eso es lo que buscaba con Jorge en esa sesión. Como siempre, jugar con luz pero esta vez buscando ese origen. Que la guitarra fuera el centro, el viejo rock que nunca morirá.