Por supuesto que esta exposición no hubiera sido posible sin un montón de gente a la que quiero dar las gracias. El orden en que aparecen es lo de menos. Si alguno hubiera faltado, esto no hubiera sido posible.
- Alejandro (Ale), el mejor barman/encargado del mundo que no dudo en proponerle a su jefe montar este chiringuito y confiar en mi.
- Jorge, por darme confianza y ofrecerme tantas y tantas oportunidades de crecer como persona y fotógrafo. De la amistad ya hablamos otro día.
- Laura, por ser siempre ese pilar imprescindible y generoso, que no siempre se ve, pero siempre está. ¡Grandísima!
- Montse, y el resto del elenco de Una tarde con la muerte, por prestarse a esa sesión increíble en el escenario. Profesionalidad y genialidad.
- Estefanía, por ser esa modelo llena de ideas y que se presta a hacerme caso en todas mis idas de pinza con las fotos.
- Eva, por disimular tan bien que la estaba fotografiando, por escuchar, por estar y por ser.
- Pixi, que no está en ninguna foto pero siempre está en mi corazón, compañera de risas, de copas, de vida y apoyo para seguir tantas y tantas veces.
En la vida hay muchas más personas a las que dar las gracias, pero estas son, sin orden ni concierto, las que me han llevado a este momento tan feliz.
Gracias a todos por ser luz y guía en momentos oscuros.