Esta de aquí es La Muerte. Una muerte pícara, juguetona, divertida. Muchas muertes en una, según la imaginó Jorge Rivera en Una tarde con la muerte y a la que Montse Peidro da vida, valga la contradicción, como nadie sería capaz de hacer. 

Nunca he sido muy de teatro, lo confieso. Pero empiezo a entender eso de la magia del teatro. Como una persona se transforma delante tuya. No hay cámaras, no hay repetimos, no hay segundas oportunidades. Lo das todo durante el tiempo que dura la función. Te conviertes en otra persona y el resultado es fascinante. Crees esa mentira que está sucediendo delante de ti justo en ese momento.

Una tarde con la muerte es una obra escrita y dirigida por Jorge Rivera. Tres historias sueltas cuyo único nexo de unión es una muerte pícara, divertida, juguetona y a veces brutalmente sincera. Montse borda el personaje y esta sesión fue fantástica.

La primera vez que conté con gente acostumbrada a posar y mirar a cámara. En un gran escenario, pudiendo jugar con las iluminación, las luces y las sombras. Ver que además una de estas fotos, unida al arte de Laura Siz, es cartel de la obra, me llena de orgullo y satisfacción.